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Al
inicio de la década de los años noventa se realizó
en La Habana, la Conferencia Integrada sobre la Universidad Latinoamericana
y la Salud de la Población. Participaron instituciones de
la República de Cuba y otras de carácter internacional.
Se consideró en esa oportunidad, que el evento era un punto
de llegada, pero también un punto de partida para un proceso
de acciones conjuntas, de esfuerzos y de movilización de
recursos, para que las universidades contribuyan, con compromiso,
al mejoramiento de la Salud y la calidad de vida de la población.
Por lo tanto el Encuentro previsto para Noviembre del año
2000, constituirá un evento de análisis, que de manera
retrospectiva y prospectiva, permitirá identificar la dinámica
de las instituciones con respecto a los resultados logrados desde
el año 91, fecha del evento mencionado y las estrategias
que deberán proponerse para la continuación del proceso
de desarrollo universitario.
Uno
de los resultados, de la reunión del 91, fue una declaración
de las instituciones involucradas, en la cual, de manera muy resumida,
podría hacerse mención de algunos aspectos, a saber:
- Los rápidos
y profundos cambios mundiales y sus influencias en el desarrollo
económico, político y social de los países
latinoamericanos.
- El papel
de la Universidad como agente de transformación social.
- Los cambios
o transformaciones que desde un enfoque curricular, deben lograr
las universidades.
De
acuerdo con lo tratado en los temas estudiados se llegó
a plantear propuestas y a proponer algunos lineamientos estratégicos,
tales como:
- Redefinición
de estructuras académicas y de gestión.
- Incremento
de la calidad de la educación.
- Esfuerzo
hacia la multidisciplinariedad.
- Vínculo
con la comunidad y con el sector productivo.
- Voluntad
y decisión políticas.
Lo
anterior con el objeto de:
- Formación
de los recursos humanos, de alta calidad y compromiso.
- Desarrollo
de la investigación y de la tecnología.
- Refuerzo
de la Extensión Universitaria.
Teniendo
en cuenta que se llegó a conclusiones y propuestas, con gran
acuerdo entre los participantes, múltiples dificultades,
de diversa índole, se han presentado durante el decenio.
Las condiciones del contexto, muchas de ellas consideradas como
problemas, se han agravado. La capacidad de liderazgo en la universidad
se ha menguado. Los obstáculos político - económicos,
en el desarrollo institucional también, cada vez, son más
severos en la mayoría de los países. Por lo tanto,
el impacto de la Universidad, como agente transformador, parece
haber sido precario.
En
consecuencia, es importante retomar el análisis de la situación,
y nuevamente hacer esfuerzos para una acción globalizada,
firme y decidida, como necesidad imperiosa para la reorientación
de la función social de la Universidad.
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